esperanza ante el coronavirus

Esperanza ante el Coronavirus

«Slow living» por causas de fuerza mayor

¿Hay esperanza ante el Coronavirus? ¿Puede aportar algo al ser humano la situación actual?

Con numerosos países implementando medidas para frenar el rápido avance del Coronavirus, ilusiona ver algunas reacciones que se están dando estos días.

La rápida propagación del virus, en ocasiones sin presentar síntomas previos, ha movido a la OMS a declarar la pandemia. Y muchos gobiernos han determinado confinar a los ciudadanos en sus casas.

En una sociedad como la que vivimos, orientada al consumo y la inmediatez, la obligación de bajar el ritmo va a tener consecuencias negativas para la economía global y personal.


Una visión optimista ante el comportamiento frente al Coronavirus

Esta ralentización forzada de nuestra actividad, está teniendo un impacto positivo en el medio ambiente, debido a la disminución de la producción y de los desplazamientos.

El cambio por obligación de nuestros hábitos, muestra que SÍ somos capaces de adaptarnos a circunstancias cambiantes. Y estamos viendo que somos capaces de valorar el trabajo que realizan otras personas y de hacer sacrificios en aras del bien común.

Se percibe una ola de solidaridad inesperada. Emociona ver a ciudades enteras aplaudiendo en sus balcones agradeciendo la labor del personal sanitario. Ilusiona ver mensajes que priorizan el buen humor. Motiva la comprensión ante medidas impopulares sabiendo que no saturar el sistema sanitario pueda ayudar a alguna persona que lo necesite.

Los mensajes de los informativos hasta ahora se habían centrado en el aumento de infectados (puedes seguir en Coronavirus COVID-19 Global Cases by the Center for Systems Science and Engineering (CSSE) at Johns Hopkins University (JHU)). Pero ahora han añadido una variante : la responsabilidad, el apoyo entre vecinos, la conciencia de poder ayudar… Muchas señales nos permiten ver que hay seres humanos capaces de colaborar, de no politizar. Se abre una vía de confianza en el ser humano, y en lo que puede conseguir cuando se enfoca en positivo.


Nuevos hábitos

A nivel personal, una vez superado el estupor inicial ante prohibiciones inéditas como la de salir a dar un paseo, descubrimos nuevos modos de pasar tiempo con nuestra familia, de atender personalmente a nuestros hijos que se han quedado sin escuela, de ocuparnos de tareas que antes contratábamos…

Acostumbrados a la realización intensa de actividades, nos vemos movidos a crear nuevas rutinas. La percepción del tiempo ha cambiado para nosotros, como si se hubiera “generado tiempo”. Así, es posible que consigamos hacer esas tareas “para las que nunca teníamos tiempo”. Y, si miramos este momento como una ocasión irrepetible, podemos enfocarnos en realizar actividades que nos acerquen a lo que queremos conseguir.

Si aprovechamos estos días, tal vez, en breve podamos dejar de decir «No tengo tiempo».


Perspectivas globales que invitan a la esperanza ante el Coronavirus

A nivel global, tal vez esta sea una oportunidad para que surjan nuevos negocios. Negocios con menor necesidad de dedicación presencial. Oportunidad para que el teletrabajo, las jornadas flexibles y la conciliación familiar no sean un hecho excepcional. Y, por qué no, para que descubramos nuevas maneras de ocio. Y potenciemos el consumo local y la sostenibilidad.

Mantengamos este mensaje de esperanza ante el Coronavirus, que es de esperanza en la raza humana.

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