Futuro de la humanidad tras el coronavirus

El futuro de la humanidad tras el coronavirus

Cuando salgamos del confinamiento

Dado que no sabemos predecir con seguridad cómo será el futuro de la humanidad tras el coronavirus, podemos intentar influir en él desde este momento, colaborando positivamente en su construcción.

Consciencia y trabajo real

Hoy importa mucho el corto y medio plazo, pero sin descuidar el mantener miras amplias.
En aras de esa visión global, parece razonable poder realizar desde este confinamiento algunas peticiones.

La primera petición es para los sistemas informativos. Quiero pedirles que informen de todo lo que ocurre. Sin descuidar la información actualizada sobre el coronavirus, siguen siendo relevantes otros acontecimientos que están ocurriendo en el mundo.
Querría por ejemplo, que nos mantuviéramos conscientes ante el problema del cambio climático. Estamos ante una ocasión única para redefinir nuestro futuro de modo que la humanidad tenga posibilidades de continuar habitando en este planeta. Un mundo más sostenible requiere acciones conscientes de mejora.

La segunda petición es a los gobernantes. A ellos quiero pedirles que estén a la altura del momento, que trabajen explicitando y compartiendo propuestas olvidando partidismos, con un sentido de futuro. Que unan fuerzas para proponer soluciones que ayuden a paliar la crisis pensando en el bien general.
Me gustaría decirles desde aquí que eso es lo que la mayoría esperamos de ellos, y que es lo que nos gustaría ver desde este mismo momento.
Y que esa visión de futuro vaya más allá de sus años de mandato previstos, haciendo en cada momento lo mejor posible para el presente y para el fturo.

Algunos deseos para el futuro de la humanidad tras el coronavirus

Para este virus que está atacando a la humanidad, deseamos que los esfuerzos para encontrar una cura y una vacuna den sus frutos lo antes posible.

Como primer deseo, que el sistema de sanidad se refuerce para estar preparados.

Acompañado de que el personal sanitario pueda trabajar con las mejores garantías.

Sin olvidar que se luche por cada anciano, que no se les permita morir.

Y, cuando suceda, que se permitan las muestras de luto. Y que se supriman los impuestos de sucesiones para que no haya duda alguna de que ningún gobierno se pueda lucrar por una muerte.

A nivel personal y de comunidad, es buen momento para mantener un sistema más sostenible, para comprar productos locales, para reducir nuestra «huella de carbono», para estrechar lazos, para valorar a las personas, para valorar nuestra propia vida y lo que tenemos, para dejar de vivir en el «no tener tiempo».
Que esta experiencia nos haga más humanos, más resistentes, más felices. Que en el futuro de la humanidad tras el coronavirus, el sentimiento de comunidad persista entre nosotros, y que podamos sentir que ha merecido la pena este esfuerzo por un objetivo común.

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